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dimanche 1 mai 2011

fidel hace prueba de gran sabiduria

En su mensaje al pueblo de Cuba, Fidel explica sin dramatismo que traicionaría a su conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no está en condiciones físicas de ofrecer. Aclara que no se trata de una despedida y muestra su deseo de continuar combatiendo como «un soldado de las ideas». El líder de la Revolución Cubana informa que seguirá escribiendo bajo el título “Reflexiones del compañero Fidel”, lo cual constituirá «un arma más del arsenal con la cual se podrá contar»

Queridos compatriotas:
Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere esta vez forma de mensaje.

Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.

Desempeñé el honroso cargo de Presidente a lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.

Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos a pesar de mi estado precario de salud.

Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo.

Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación “no exenta de riesgos”.

Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer.

A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré- repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.

En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud mía fueron divulgadas, se incluían discretamente elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el destinatario de las misivas conocía mi propósito. Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía casi todas las semanas con los representantes principales de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido como el interior del país, en la biblioteca de la amplia casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país es una inmensa Universidad.

Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy el 17 de diciembre de 2007:

“Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.

“Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir.

“Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el final.”

Carta del 8 de enero de 2008:

“...Soy decidido partidario del voto unido (un principio que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos continuar el camino escogido.”

“Tenía muy presente que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, reiteraba en aquella carta.

Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.

Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.

El camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.

No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título “Reflexiones del compañero Fidel” . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.

Gracias,




Fidel Castro Ruz

18 de febrero de 2008

5 y 30 p.m.

mercredi 27 avril 2011

La resurrección de las ideologías

El Nobel de Literatura pasó “un día intelectual en el campo”. Disfrutó de un asado y hasta bailó un gato. De paso criticó el populismo y a Chávez. Aquí, dos miradas sobre cómo la derecha se adecua o aspira a recuperar el liderazgo en América latina.
En MONCADA
La cumbre de la ultraderecha mundial en Buenos Aires revela varias cosas. Por un lado, la creciente desesperación del imperialismo para “reordenar su tropa” y retomar el control de este continente. La heroica resistencia de Cuba, la solidez política de los procesos radicales en marcha en Venezuela, Bolivia y Ecuador y, por último, la persistencia de una orientación latinoamericanista e integracionista en Argentina, Brasil y Uruguay generan el desasosiego de los administradores imperiales. El resultado de la primera vuelta electoral en Perú y la probabilidad de un triunfo de Ollanta Humala es otro dolor de cabeza para la Casa Blanca. De ahí el hiperactivismo de los publicistas imperiales, con Mario Vargas Llosa como mascarón de proa acompañado por impresentables como José M. Aznar, derrotado en una ejemplar elección por mentirles descaradamente a los españoles sobre los atentados de Atocha, y Arnold Schwarzenegger, artífice de la paulatina destrucción del más importante sistema de universidades públicas de Estados Unidos, la Universidad de California.

La llegada a Argentina de este contingente financiado por poderosos “tanques de pensamiento” de la derecha radical como la Sociedad Mount Pelerin, el Instituto Cato, la Fundación Heritage y el Fondo Nacional para la Democracia con estrechas vinculaciones con los servicios de inteligencia de EE.UU. y un deshonroso activismo al servicio de las más criminales dictaduras latinoamericanas demuestra la agresiva internacionalización de la derecha, bajo la dirección de Washington, y la importancia que le dan a la “reconquista” de este continente.

Pero el evento también revela algo que ni siquiera el eximio manejo del lenguaje de Vargas Llosa o los artilugios retóricos de otro visitante, Fernando Savater, pueden disimular: que el neoliberalismo es una receta que sólo sirve para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres. Ahí están para comprobarlo los casos ya no de América latina sino los de la rica Europa y EE.UU., claros ejemplos de la debacle a la que conducen las políticas neoliberales. En una medida sin precedentes la calificadora de riesgo Standard & Poor’s acaba de modificar la perspectiva de los títulos de la deuda estadounidense de “estable” a “negativa”. El neoliberalismo transformó a la superpotencia en una nación de pedigüeños que sobrevivirá mientras chinos, japoneses y surcoreanos estén dispuestos a prestarles dinero. La deuda pública de EE.UU. llegó a 47 mil dólares por habitante y a nivel global ya supera los 14 billones de dólares (es decir: 14 millones de millones), una cifra equivalente a su PBI, mientras que hace apenas 30 años oscilaba en torno del billón de dólares. ¡Todo un éxito de las políticas neoliberales! A su vez, la crisis europea que estalló en Grecia ya arrastra a Portugal, Irlanda; Italia y España están caminando al filo de la navaja, mientras Francia, Reino Unido y Alemania ven deteriorarse su situación día a día. Pero los ideólogos y publicistas neoliberales persisten en su prédica porque en el río revuelto de la crisis el gran capital financiero se fortalece a expensas de los millones que se declaran en bancarrota. Tres millones de deudores hipotecarios en default en EE.UU. no impidieron que los sueldos anuales de los principales CEOs de Wall Street regresaran a los niveles multimillonarios de antaño. En una palabra: nuestros ilustres visitantes no son otra cosa que una pandilla de embaucadores y publicistas que en su ideologismo barato hacen caso omiso de los datos que brotan de la experiencia.

Dado que los concurrentes al cónclave de Buenos Aires insisten tanto sobre las bondades del neoliberalismo para nuestra región es oportuno darle una ojeada a lo que piensan los latinoamericanos sobre las políticas neoliberales. La consultora Latinobarómetro releva todos los años las opiniones y actitudes políticas y sociales de la población en 18 países del área. Sus datos son tanto más pertinentes porque se trata de una empresa con un fuerte sesgo conservador y para nada sospechosa de ser crítica del neoliberalismo. En ediciones anteriores de su informe anual se le olvidó consignar que en 2002 había habido un golpe de Estado en Venezuela. Ahora, en su Informe 2010 se dice que en ese año en Ecuador “hubo un confuso incidente con las fuerzas policiales que fue calificado por algunos como ‘golpe’”. Dejamos a los lectores que extraigan las conclusiones por sí mismos. Pues bien: en ese mismo documento se pregunta a los entrevistados si creen que las privatizaciones han sido beneficiosas. Sería bueno que don Mario y sus amigos les peguen una miradita a estos datos porque en Latinoamérica en su conjunto sólo 36 por ciento contesta por la afirmativa. Y si se observan los datos para Perú apenas el 31 por ciento ofrece la misma respuesta, 34 por ciento en Chile y 30 por ciento en Argentina. Interrogados acerca de su satisfacción con los servicios públicos privatizados (otro de los caballitos de batalla del neoliberalismo) sólo un 30 por ciento de los latinoamericanos responde afirmativamente, 27 por ciento en Chile y Perú, y 30 por ciento en Argentina. Sobre la situación económica de sus países, el 27 por ciento de los entrevistados de Chile –casi uno de cada cuatro– dice que la misma es buena o muy buena, contra un 17 por ciento en Argentina (igual al promedio latinoamericano) y un escuálido 10 por ciento en el Perú de Alan García y su (ahora) admirador Vargas Llosa. Cuando se pregunta “cuán justa es la distribución de la riqueza”, el país con la mayor proporción de quienes dicen que es “justa o muy justa” es la tan vilipendiada –por los organizadores de esta maratón publicitaria– Venezuela bolivariana, con un 38 por ciento, contra un 14 en Perú y un 12 en Argentina y Chile, país al que nuestros visitantes nos sugieren imitar por sus logros económicos y sociales a pesar de que el 88 por ciento de la población entrevistada afirma que la actual distribución de la riqueza es injusta. Por cierto, un detalle nimio para los ideólogos de la derecha.

Podríamos seguir aportando cifras que revelan la profunda insatisfacción con los resultados de las políticas neoliberales en América latina. Claro está que esto no va a modificar la postura de nuestros visitantes. Tal como los teólogos medievales insistían en que la tierra era plana mientras contemplaban las esferas del Sol y la Luna, estos modernos publicistas de la reacción siguen haciendo su trabajo, impertérritos ante los datos de la experiencia. Su misión es propalar esas “mentiras que parezcan verdades”, para usar una incisiva frase del notable escritor e inescrupuloso publicista del imperio, que con su florida y precisa prosa se le ha encomendado la delicada misión de otorgarle credibilidad a una estafa que nuestros pueblos pagan con su dolor y, muy a menudo, con sus vidas.
Politólogo.

Interesante articulo sobre el porvenir de Haiti

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Kanya D'Almeida

La canciller del régimen estadounidense aceptó los resultados electorales con entusiasmo y aseguró a Martelly que EE.UU. estará apoyándolo "todo el tiempo"

Lejos de su devastado país, el presidente electo de Haití, Michel Martelly, intercambió cálidos saludos y promesas con la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, justo antes del anuncio formal de la victoria de esta estrella musical en los polémicos comicios del 20 de marzo. Al recibir al ex cantante de carnaval conocido como "Dulce Micky" -que obtuvo 67 por ciento de los votos en una elección que registró un récord de abstención de casi 25 por ciento- Clinton insistió en la sólida alianza entre los dos países.

La canciller mencionó a los 750.000 desplazados por el terremoto de enero de 2010, ciudades que siguen siendo enormes ruinas, la infraestructura institucional quebrada y la inminencia de una nueva temporada de huracanes como los desafíos más graves. Y reiteró su confianza en la capacidad de Martelly para reconstruir el país caribeño.

Durante meses, organizaciones de derechos humanos, legales y académicas dentro y fuera del país pusieron en duda la legitimidad, mandato y profesionalismo del Consejo Electoral Provisional (CEP), que prohibió de forma arbitraria la participación del partido Fanmi Lavalas en los comicios, causando que decenas de miles de trabajadores urbanos boicotearan el proceso.

Pero Clinton aceptó los resultados con entusiasmo y aseguró a Martelly que Estados Unidos estará apoyándolo "todo el tiempo".

El periodista Roger Annis, del semanario local Haiti Liberté, escribió esta semana que los seis millones de dólares que costó la campaña de Martelly fueron financiados por "mis amigos en Estados Unidos", en palabras del propio presidente electo. Por lo que la cercanía es el lógico siguiente paso en la vieja práctica estadounidense de beneficiarse de la "ayuda y asistencia al desarrollo" para el país más pobre de América, indicó.

En su libro "La doctrina del shock", la periodista y activista Naomi Klein afirma que "llamo 'capitalismo del desastre' a esos asaltos orquestados en la esfera pública luego de acontecimientos catastróficos, combinados con el tratamiento de las calamidades como excitantes oportunidades de mercado".

En un encuentro celebrado el miércoles 21 en el Instituto de Estados Unidos para la Paz, François Pierre-Louis, profesor asociado de ciencia política en la City University of New York, lamentó el futuro negro que constituye para el pueblo haitiano la elección de Martelly.

"Cada cinco años me siento en este mismo salón y manifiesto el deseo de que la próxima vez que Haití aparezca en las noticias sea por una buena razón", dijo Pierre-Louis.

"Pero es un sueño. El Dulce Micky no está preparado y no tiene experiencia. Se postuló sin un partido establecido, todavía debe presentar un programa realista para la reconstrucción y el desempleo, y buena parte de su equipo representa a algunas de las fuerzas antidemocráticas más notorias del país", agregó.

El secretario general adjunto de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, en cambio, describió el programa para la reconstrucción, incluyendo un ambiente de unidad política, desarrollo del sector agrícola y la "construcción de instituciones fuertes".

El optimismo del embajador Ramdin sobre un clima postelectoral que generará una esperanzada marcha hacia delante no es compartido por la mayoría de analistas e historiadores.

"El embajador olvida de qué país está hablando. Usted no puede entregar a Martelly la lista de la lavandería y esperar que el trabajo se haga", dijo Pierre-Louis.

"Haití no ha invertido en agricultura desde la década de 1990, y seguir con las mismas políticas comerciales puede crear una crisis alimentaria muy pronto. Si las prometidas reformas agrícolas no se realizan, habrá protestas, y el mandato de Martelly ya no será para desarrollar el país, sino para mantener al pueblo sujeto", agregó.

Si el comportamiento de la ayuda internacional tras el terremoto es un indicativo de lo que puede esperarse, las cifras muestran un futuro desolador.

Luego del primer aniversario del sismo, el profesor de sociología Alex Dupuy, de la Wesleyan University, escribió que el costo de los daños, estimado en casi 14.000 millones de dólares en febrero de este año, estaba generando una suma considerable para empresas estadounidenses.

"En los más de 1.500 contratos repartidos por valor de 267 millones de dólares, solamente 20, por unos 4,3 millones, fueron para empresas haitianas", indicó Dupuy. "El resto fue a compañías estadounidenses que usan casi exclusivamente insumos estadounidenses".

"Aunque esos contratistas extranjeros empleen personal haitiano, la mayoría bajo el sistema de 'dinero por trabajo', el grueso del dinero y las ganancias es reinvertido en Estados Unidos", añadió.

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) "nos hizo saber muy claramente que no tiene capacidad para llevar a cabo todo lo que prometió para la reconstrucción", dijo a IPS la directora interina para América Latina y el Caribe del TransAfrica Forum, Nora Rasman.

"La mayor parte del dinero destinado a Haití va a las organizaciones gubernamentales de Estados Unidos que tienen los recursos necesarios para implementar programas locales, así que no sorprende que la financiación de la Usaid termine en cuentas bancarias estadounidenses", añadió Rasman, que trabajó en Haití antes de la segunda vuelta electoral de marzo.

La reunión de Martelly y Clinton no sólo reconoce ese patrón de explotación, sino que promete sellarlo durante el mandato del nuevo presidente electo.

Quizás la admisión más franca del futuro que espera al pueblo haitiano vino con el saludo de Clinton al esfuerzo de su país y del Banco Interamericano de Desarrollo para construir un nuevo parque industrial cerca de Cap Haïten, en el norte del país.

El parque "ya tiene su primer arrendatario", anunció Clinton el miércoles, "la empresa textil mundial Sae-A, que proyecta crear 20.000 empleos permanentes orientados a la exportación".

La fuerza laboral haitiana sufrió un importante deterioro cuando la economía agraria del país fue forzada por Estados Unidos a convertirse al sistema de maquilas, industrias de ensamblajes de productos destinados a la exportación.

"Incluso en su momento de auge a mediados de la década de 1980, la industria de ensamblaje nunca llegó a emplear más de siete por ciento de la mano de obra haitiana y no contribuyó a reducir el desempleo urbano, estimado en 38 por ciento", sostuvo Dupuy en su ensayo "Disaster Capitalism to the Rescue: The International Community and Haiti After the Earthquake" (Capitalismo del desastre al rescate: la comunidad internacional y Haití después del terremoto).

"La doble estrategia de maquilas urbanas y liberalismo agrícola que subordinó a Haití en los años 80, es ahora su plan de reconstrucción", afirmó Dupuy un año atrás.

jeudi 21 avril 2011

Invitation de KLEB JOSE MARTI, Cap haitien

Distingués lecteurs

Le comité directeur du KLEB JOSE MARTI du cap haitien organisera une belle activité pour marquer son septieme anniversaire le 17 mai prochain dans l'apres midi.Si vous voulez etre des notre, priere de faire contact avec nous au 509 36961562 / 37599159 ou ecrivez nous à: josemarticabo2004@yahoo.fr

BIENVENUE à tous et à toutes



Nicolas Ronel
Président

mercredi 20 avril 2011

Fidel Castro en la Universidad de La Habana, el 27 de noviembre de 1960.

Días imborrables los primeros meses del año 1961 en Cuba, se vivía una gran fogosidad revolucionaria.

Las medidas populares por el inicio de otro tipo de modelo económico tocaban la piel de cada cubano y se ansiaba una causa para volcar el espíritu hacia un bien colectivo.

La campaña de alfabetización fue iniciada por miles de jóvenes que desafiaron a sus familias, las normas y el miedo para llegar a los rincones inhóspitos. Los cuarteles fueron convertidos en escuelas y el entusiasmo de cambio oxigenaba las pasiones.

La hostilidad del gobierno de Estados Unidos contra Cuba se manifestó en el financiamiento y asesoramiento militar a grupos de bandidos en el Escambray, el apoyo a sabotajes y hechos vandálicos, la organización de la contrarrevolución interna y el entrenamiento a fuerzas invasoras en países latinoamericanos.

El llamado fue a integrarse a las milicias y la Universidad constituyó una cantera importante. Los estudiantes universitarios en deuda con el Ejército Rebelde sintieron que su momento llegaba y alistarse para recibir instrucción militar resultaba la faena de primer orden.

Ismael Pérez Gutiérrez, con 18 años, se convirtió en miliciano en su Facultad de Derecho y se incorporó a las Brigadas Universitarias José Antonio Echevarría que lo instruyó en la táctica militar.

Recuerda su participación en el mitin para condenar el sabotaje a la tienda El Encanto ubicada en la intercepción capitalina de las calles de Galiano y San Rafael y se sumó a los donantes de avituallamiento para las familias que perdían sus pertenencias producto de la ola de atentados en el país.

Vivía en la casa de un tío ubicada en la zona de Playa del oeste y desde su ventana podía visualizar el gran ajetreo de la aviación cubana en el aeropuerto de Ciudad Libertad que a cualquier hora se sentía el despegue o aterrizaje de alguna nave aérea.

No olvida el amanecer del 15 de abril, porque ese día sintió los vuelos rasantes y ante los sonidos de bombas y ráfagas, su intención fue protegerse parapetado entre las paredes, luego se asomó a la ventana y vio tres aviones atacando al aeropuerto repelido por las armas antiaéreas.

Su pedido ante los aviones intrusos fue: “¡Túmbenlos, coño, túmbelos!” Fue en el preciso momento en que los vuelos se sintieron casi en el techo de la casa y una ráfaga hizo temblar las nubes para que los aparatos aéreos huyeran despavoridos y uno perdiera altura por un fuego intenso en su cola.

Su actitud, después de ese suceso, sólo fue una: vestirse de verde olivo y mezclilla y caminar hacia la Universidad.

Informaciones sacadas del sitio web cubadebate y reportadas por Nicolas Ronel, presidente del club jose marti haiti
tel.509 3696 1562
e mail.: josemarticabo2004@yahoo.fr

jeudi 14 avril 2011

Biographie de juan Pablo Duarte

Juan Pablo Duarte y Diez (Santo Domingo, RD, 26 janvier 1813 - Caracas, Venezuela, 15 juillet 1876) fut un des 3 Padres de la Patria (pères de la patrie), avec Francisco del Rosario Sánchez et Ramón Matías Mella, fondateur et héros national de la République dominicaine.
Origines

Ses parents étaient Juan Jose Duarte, originaire de Vejer de la Frontera dans la province espagnole de Cadix, et Manuela Diez Jiménez, originaire d'El Seibo, et elle-même fille de père espagnol et de mère dominicaine. Après l'invasion des troupes de la colonie française voisine, à l'initiative de son gouverneur-général l'ancien esclave Toussaint Louverture et au nom de la France en 1801, les Duarte s'exilèrent à Mayaguez, Puerto Rico. La famille retourna au pays à la fin de la guerre de la Reconquista (1809) qui chassa les dernières troupes françaises de l'île, et s'installa à Santo Domingo. Son père avait un commerce d'effets de marine et de quincaillerie, unique dans la ville de l'époque, situé à Atarazana (partie occidentale du Río Ozama). C'est ainsi que Juan Pablo naquît le 26 janvier 1813 et fut baptisé à l'Église de Santa Bárbara le 4 février 1813.
La Trinitaria et l'indépendance[modifier]

En 1821, la partie espagnole de l'île d'Hispaniola est à nouveau occupée par son voisin, cette fois-ci par les troupes de la République d'Haïti. Malgré l'occupation haïtienne, Juan Pablo Duarte fonde le 16 juillet 1838, La Trinitaria, une société secrète et dissidente, dont l'objectif est de créer une République dominicaine indépendante. Pedro Santana, propriétaire terrien véreux mais puissant, les rejoint peu après. Dans les années 1840, la situation commence à se détériorer. Le profond ressentiment à l'encontre du despotisme du président haïtien Jean Pierre Boyer et le tremblement de terre dévastateur de 1842 ne font qu'augmenter la tension. Clandestinement, des activistes haïtiens commencent à comploter le renversement de Boyer. Un groupe appelé La réforme collabore avec La Trinitaria.

En 1843, La Trinitaria est devenue une organisation puissante ; chaque personne souhaitant y adhérer se voit obliger de recruter trois adhérents à sa doctrine de libération nationale. Boyer est destitué et remplacé par Charles Hérard (1789-1850). Toutefois, ce dernier ne témoigne pas plus de sympathie pour l'autonomie dominicaine. Un système de surveillance et d'infiltration est mis en place avec la collaboration de certains éléments pro-haïtiens. Mella est arrêté ; Duarte doit s'exiler à Curaçao ; seul Sanchez peut disparaître dans l'anonymat de la clandestinité de Saint-Domingue et continue à travailler pour le mouvement. Après sa libération le 27 février 1844, Mella, accompagné de Sanchez (Duarte est toujours en exil), devient le centre et le chef d'une opération militaire qui parvient à vaincre la garnison haïtienne à Saint-Domingue.

La première République dominicaine voit le jour. En juillet, Juan Pablo Duarte, de retour de son exil, devient le président de la nouvelle nation, selon les souhaits de la population. Toutefois, Duarte rejette le poste offert et promet des élections libres. Son opposant, Pedro Santana, a moins de scrupules ; il s'empare du pouvoir et oblige les trois autres dirigeants à s'exiler. Duarte vit au Venezuela jusqu'à sa mort en 1876.
Le héros national[modifier]

Bien que Juan Pablo Duarte ait passé une grande partie de sa vie en exil et qu'il n'ait pas fait partie intégrante de la fondation officielle de la République dominicaine, son caractère et son intégrité en ont fait un grand héros national.

La dernière demeure de Duarte sur sa terre natale se situe dans la Calle Duarte (rue Duarte) à Santo Domingo. Elle a été aménagée en musée de l'indépendance. Toujours à Santo Domingo, en face du monastère dominicain, se trouve le Parque Duarte (Parc Duarte), orné de la statue du père de l'indépendance. Presque chaque ville de République dominicaine possède une rue du nom de Juan Pablo Duarte. Et la pièce d’un peso est à son effigie

El periplo de José Martí en haiti

Durante cuatro años y en sus continuos viajes por el Caribe, desde 1892 a 1895, Haití fue para José Martí un tránsito obligado, mejor dicho, una extensión de aquella otra isla amada a la que pretendía volver, para sumarse a los guerreros en los montes hasta alcanzar su independencia.

Hace 110 años llegó, por primera vez, en medio del otoño y se hospedó el Apóstol en el Hotel de Francia, luego de arribar a Puerto Príncipe con el atardecer.

Allí se encuentra con los cubanos emigrados, con patriotas como Juan Massó Parra quien lo presenta a los directivos de los clubes que llevan nombres de caciques aborígenes: Guarionex y Hatuey, y recibe la bienvenida que le tributa el presidente de este último, el también cubano Rosendo Rivera.

Porque Haití, luego de la Guerra Grande, la de los Diez Años, como también Jamaica y la República Dominicana, brindaría hogar a muchas familias cubanas que, infatigablemente, continuarían luchando, con sus modestos recursos, a favor de la independencia de su patria.

Haití sería su entrada a Quisqueya y sobre su cabalgadura se desplazaría de un extremo a otro de la Isla, por las dos naciones, con el amoroso afán no sólo de sumar las voluntades de sus compatriotas a favor de la guerra que preparaba, sino también de superar diferencias entre haitianos y dominicanos, armado de la fe y de la necesidad de la unidad de los pueblos de nuestra América y, muy especialmente, de las islas caribeñas.

La historia de las rebeliones de esclavos, la leyenda del reino de Henry Crhistophe, la presencia de Dessalines, de Louverture y, sobre todo, la de Alejandro Petión y su solidaria voluntad de liberar a Cuba están en el corazón de Martí, como sustancia de enlace, amistad y hermandad entre ambas naciones, culturas y pueblos.

"A caballo y en la mar" su ruta haitiana lo conduce siempre hacia el Generalísimo Máximo Gómez, para articular los planes insurreccionales, vencer discordias bizantinas, superar el pasado, y preparar la expedición que llevará, en 1895, a ambos junto a otros cuatro compañeros, a Cuba.

En Ouanaminthe, "animado pueblo fronterizo" conoce de la alegría popular, de las hermosas y cadenciosas mujeres, mientras goza, desde entonces, de esta expedita entrada a Quisqueya y siente la melodía del créole en sus oídos.

Hay vida generosa ante los ojos del cubano en cada caserío haitiano, saluda al cónsul dominicano en Fort Liberté, establece amistad, supera el lodo del camino, descubre la bondad de los hombres humildes que lo auxilian en sus viajes.

El potro se le espanta en los montes, sólo la luna es clara. Encuentra abrigo en la casa de su amigo Nephtalí, almuerza y lee, toma nota también de las desigualdades sociales.

Cuida de su cuerpo, atribulado por el cansancio y muchas veces vencido por la fatiga cae, y siempre encuentra una mano extendida en los haitianos, se pela, y toma una lancha para seguir hacia la República Dominicana, proa a Montecristi donde se reunirá con Gómez.

Fracasa entonces el primer intento, por la deslealtad del capitán Bastián y deben los expedicionarios retornar, y recalan en playas haitianas. Un carguero alemán los conduce hasta el Cabo.

Es Semana Santa, y él lee. Toma nota en su diario: es Domingo de Ramos. Cuatro días después llegará a Cuba. Pero ahora, sonríe a las bondades de Elise Etienne, lee poemas y escribe. "Y el librero, el caballero negro de Haití, me manda los libros,-- y los dos pesos." Es un obsequio, una gentileza. Finalmente, parten, los seis con el ánimo presto, de Cabo Haitiano y unas horas más tarde se topan con Inagua para después rozar Maisí, y caer sobre la playa, rodeada por farallones, y avanzar entre piedras y espinas, en pos de Cuba libre.

Haití quedará entonces a sus espaldas, pero todavía la luz del este le indica el camino y sigue, con la sonrisa de su amigo Mercier, de Agripino Lambert, y la complicidad silenciosa de cuantos le ayudaron a cumplir sus sueños, a realizar su utopía